Marta Madina “Sin recursos naturales no hay esperanza”

Marta Madina es licenciada en Ciencias de la Información y especializada en Comunicación para el Desarrollo, con un máster en E-learning, Educación y Nuevas Tecnologías de la Comunicación. Actualmente dirige el departamento europeo de comunicaciones de la organización internacional Oceana en Europa. Ha trabajado como consultora para diferentes instituciones en Estados Unidos, América Latina y Europa, como es el caso de United Nations Fund, Academy for Educational Development o Population Referente Bureau, ofreciendo asistencia técnica en materia de comunicación, educación y defensa pública en temas relacionados con los derechos de la mujer y los niños, y la prevención de VIH/SIDA. Ha trabajado como periodista y editora en diversos medios en Nueva York, el Caribe y España.
“Sin recursos naturales no hay esperanza”
Muchos convenios internacionales, leyes y Constituciones nacionales incluyen en sus enunciados o artículos una lista de derechos básicos, entre ellos el acceso a la educación, a la sanidad, la vivienda, el trabajo y otros muchos relacionados con las tres dimensiones fundamentales del ser humano: la igualdad, libertad y solidaridad.
Sin entrar en un debate sobre definiciones ni posicionamientos, lo que sí parece claro es que ninguno de estos derechos podría ejercerse si no existiera un entorno, que nos viene dado, y que facilita algo que todos damos por hecho: la Vida.
La Vida en el planeta solo es posible porque el ser humano, como especie que vive en comunidad, hace uso de una serie de bienes comunes que son compartidos por el resto de la humanidad. Entre los bienes comunes existentes, no cabe duda que los principales, los que precisamente posibilitan la Vida son los recursos naturales.
Aunque también es difícil enumerar todos los recursos naturales, hemos decidido centrarlos en cinco apartados: la atmósfera o el aire, el agua dulce, los mares y los océanos, la tierra y la diversidad; tal y como son observados por Naciones Unidas.
En un momento en que lo que predomina en la sociedad es el mercantilismo y la propiedad privada, el simple hecho de hablar de bienes comunes es un acto de valentía.
Un bien común, como su nombre indica, no puede ser propiedad de una minoría, ni siquiera de una mayoría; debe, como tal, continuar siendo un bien de acceso libre y gratuito.
Actualmente, es imposible encontrar un bien común que permanezca inalterado. Muchos han sido parcelados. Y, por si esto no fuera suficiente, el ser humano, además de intentar apropiarse de los recursos naturales, los está utilizando bajo una premisa totalmente errónea: seguimos creyendo que los recursos del planeta son infinitos, y que la economía puede crecer indefinidamente haciendo uso de los mismos.
Los síntomas son alarmantes: la deforestación y la destrucción de hábitats, la contaminación, la pérdida de fertilidad de los suelos, los problemas de gestión del agua, la pesca excesiva, la extinción de especies, y el calentamiento global están llevando al planeta a un estado próximo al colapso.
Y por primera vez quizás en la historia de la humanidad, el hombre no solo sabe que esto está ocurriendo, sino que es el único y principal causante de este deterioro ecológico global.
¿Por qué estamos destruyendo el planeta de forma intencionada o siendo conscientes de las consecuencias?
“Nuestro modelo de desarrollo, que conduce a la destrucción de los recursos naturales, no es viable. Debemos cambiarlo”, (Maurice Strong, 1992, Secretario General de la Conferencia de Nacionales sobre Medio Ambiente)
Los recursos naturales se agotan no porque sean finitos, sino porque el hombre no es capaz de utilizarlos y gestionarlos de manera sostenible.
Cada vez gastamos más recursos naturales, a mayor velocidad, y sin embargo sigue existiendo hambre y pobreza.
“La pérdida de biodiversidad contribuye a la inseguridad alimentaria y energética, aumenta la vulnerabilidad frente a desastres naturales como inundaciones o tormentas tropicales, empeora las condiciones de salud, reduce la disponibilidad y calidad del agua, y erosiona el patrimonio cultural” (Informe Planeta Vivo 2008, WWF)
La buena noticia es que podemos revertir esta situación. El planeta se puede recuperar siempre que actuemos con rapidez y de manera global. Los retos están ahí y solo esperan a que el ser humano observe, recapacite y asimile que el cambio está en sus manos.
Extracto de la ponencia de Marta Madina
Marta Madina – Ponencia 60 Aniversario Derechos Humanos from cartamediterranea on Vimeo.
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