Carta Mediterranea

La Alianza de Civilizaciones mira al futuro

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SANTIAGO PETSCHEN 23/03/2009

 

La Alianza de Civilizaciones cobra una perspectiva más importante de la tenida hasta ahora con motivo de su II Foro, que se celebrará en Estambul los próximos días 6 y 7 de abril.

 

Cuestiones de alcance semejante ha habido muchas en la historia humana, como la gesta sionista que llevó a la creación del Estado de Israel y la realización de la Unión Europea. La concreción de la primera la llevó a cabo Theodor Herzl. La de la segunda, Jean Monnet.

 

Ambas personalidades se caracterizaron por tener, acerca de la posible aplicación de su ideal, un firmísimo convencimiento. Los dos grandes hombres estuvieron muy dotados con el carisma del consejo como capacidad de pasar de los principios generales a las situaciones particulares. Sabían -utilizando la descripción que hace Robert Stenberg- “qué decir a quién, cuándo decirlo y cómo decirlo para lograr el máximo efecto”. Una inteligencia muy distinta a la capacidad especulativa. El sentido común social que, en el campo de la política, desgraciadamente, muchos dirigentes no tienen.

 

“Somos y seguimos siendo, querámoslo o no -decía Herzl hablando de los judíos-, un grupo histórico de admirable coherencia”. La posibilidad de aterrizaje de dicho principio lo montó Herzl con dos alas que actuaban a la par: un ala formada por una persona moral (el nuevo Moisés de los judíos), de fines científicos y políticos (Society of Jews). Otra ala detalladamente empírica dedicada a los inmuebles, al dinero, a los impuestos, a la posibilidad organizadora del rabinato (Jewish Company). Es ésta la misma capacidad que hizo surgir el método de “las solidaridades de hecho”, la gran palanca de lanzamiento de la Unión Europea.

 

Para que la Alianza de las Civilizaciones fructifique ha de ser llevada a la práctica por un gran don de consejo hasta el dominio radical de la concreción. Concreción fue la forma de crear una autoridad común para el carbón y para el acero; de organizar paulatinamente la cooperación política primero y la PESC después; de fijar la moneda única.

 

En tiempos de Herzl, siglos de historia marcaban todavía la enemistad más atroz que imaginarse pueda entre cristianos y judíos. A pesar de ello, Herzl hizo el esfuerzo por ofrecer a los cristianos una relación de acercamiento y de simpatía. Llegó incluso hasta proyectar indemnizarles por las pérdidas que la marcha de los judíos a otra tierra les podría ocasionar. Es lo que Israel debería buscar ahora para con los musulmanes, con los que la historia judía estuvo, hasta el siglo XX, libre de problemas graves. Y no es que Herzl fuera un ciego con respecto al antisemitismo. Todo lo contrario. Como ahora no debemos estar ciegos frente a la barbarie del terrorismo.

 

Pero ello no debe ser obstáculo para fijar un modelo de relación limpio. Por medio de unos pasos así y con el espíritu de las solidaridades de hecho habrá que llegar al problema de las fronteras entre Israel y Palestina, el punto de manifestación más hostil que pueda existir hoy entre la civilización occidental y la civilización islámica. Si no se va llevando a la práctica una correcta solución fronteriza, la réplica contra Israel seguirá siendo alimentada en la imaginación de millones de musulmanes.

 

Alguien puede pensar que la solución al problema está en la fuerza. Esta solución, además de ser injusta, no podrá ser para todo tiempo sino sólo para un espacio temporal limitado. Y con unos resultados que tal vez puedan conducir, algún día, desde el odio, a una hecatombe de mayúsculas proporciones.

 

La terrible hostilidad entre Alemania y Francia tan cruentamente manifestada durante la Segunda Guerra Mundial se puso a prueba para convertirse en alianza con la organización de una amplia serie de reuniones como las montadas por Franz Buchman después de la Guerra Mundial en Caux (Suiza).

 

Bajo el nombre de Rearme Moral, Buchman fue convocando, en los años posteriores a la guerra, en un hotel desde cuya altura se divisa ampliamente el lago Leman y la extensa cadena de los Alpes suizos, a diplomáticos, políticos, militares, sindicalistas, hombres de letras, especialistas en solución de conflictos… etcétera, en sesiones de tres, cinco, diez o quince días, hasta un número de personas que se acercó a los 5.000.

 

Cuando en alguna ocasión he pasado por aquel ya viejo edificio, no he podido dejar de sentir una considerable emoción por las aspiraciones de alianza que allí dentro se fomentaron. Parece que fue en Caux donde se pergeñó el primer atisbo de lo que luego fue la Comunidad del Carbón y del Acero.

 

Algo muy distinto a lo que se palpó en el ambiente de utopismo de Denis de Rougemont, que supo decir cosas extraordinariamente maravillosas sobre el ser humano, sobre los pueblos, sobre la interculturalidad, pero que careció de capacidad para que las instituciones que él creó, el Centro Europeo de la Cultura y el Instituto de Estudios Europeos, tuvieran continuidad después de su muerte.

 

La repetición de una experiencia como la de Buchman en Caux, aplicada a la Alianza de Civilizaciones, podría ser de una enorme utilidad.

 

Santiago Petschen es catedrático emérito de Relaciones Internacionales de la UCM.

 

Fuente: El Pais

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Escrito por admin en mar 23 2009 Archivado bajo Alianza de Civilizaciones. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

7 Comentarios por “La Alianza de Civilizaciones mira al futuro”

  1. Juan Francisco Lerena

    Hasta ahora el paradigma Alianza de Civilizaciones no ha tenido la aceptación y el compromiso en ninguno de los ámbitos necesarios: político, intelectual, religioso, mediático, social…Este II Foro, con el compromiso de Obama puede multiplicar los apoyos políticos. Hacen falta muchos Buchman y Monet en la actualidad de creciente inflación injtelectual. Hace falta la apuesta decidida de los medios escritos, audiovisuales y digitales con esta noticia y opinión extraordinaria y será necesaria la incorporación multitudinaria social en las redes sociales de internet. La Alianza de Civilizaciones debe ser global en un mundo interrelacionado globalmente, plurinacional, pluricultural, pluriracial, plurilingüística, plurireligiosa, pluripolítica, pluriantropológica…

  2. Maggie Perez

    Yo no estoy de acuerdo con que el proyecto de Alianza de Civilizaciones no haya tenido la aceptación que se esperaba. Lo que no ha tenido es el compromiso. A nadie le amarga un dulce. Pero hasta para hacer un dulce hay trabajo detrás. Y tiempo, ganas, ilusión y un objetivo claro y común. En definitiva, compromiso. Pero un compromiso duradero no puntual. Porque este recién nacido que es Alianza de Civilizaciones tiene que crecer, desarrollarse y no morir. Y aquí entramos todos Juan Francisco, desde Obama hasta yo misma, todos somos importantes y necesarios, unos para conseguir movilización, otros para movilizarse.

  3. Juan Francisco Lerena

    Obama estará dos días en un país árabe, Turquía. Ha pedido que Turquía entre en la Unión Europea y va a dar del mejor ejemplo real de los posibles a favor de la Alianza de Civilizaciones, además de apoyar esta noche formalmenten a los participantes en el II Foro de la Alianza de Civilizaciones. Espero que Carta Mediterránea destaque realmente y formalmente, como Obama, esta nueva etapa mejor de política del Mediterráneo.

  4. Amaya Gopegui Acha

    “La Alianza recibió ayer un importante espaldarazo con la participación del próximo secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, quien elogió esta iniciativa de paz, y el presidente estadounidense, Barack Obama, aprovechó su actual visita a Turquía para asistir ayer a una recepción en honor a los invitados de la Alianza de Civilizaciones”. EFE amu-jk/tcr

  5. Amaya Gopegui Acha

    Rossiiskaya Gazeta (Rusia) Artículo de Alexandr Yakovenko, Viceministro de Exteriores de Rusia

    “Los días 6 y 7 de abril se celebró en Estambul el segundo Foro de la Alianza de Civilizaciones, estructura internacional que aspira ser una plataforma mundial del diálogo entre las civilizaciones. Desde el principio, Rusia apoyó la iniciativa promulgada en 2005 por los primeros ministros de España y de Turquía y respaldada por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan.

    Rusia está interesada en que la Alianza sea un organismo capaz de materializar de forma eficiente las múltiples iniciativas relacionadas con los contactos entre las civilizaciones. Nos parece conveniente que se formalicen las relaciones entre la Alianza y la ONU. Rusia apoya la postura de los líderes de la Alianza para que la Asamblea General de la ONU adopte una resolución especial al respecto. Estamos dispuestos a participar activamente en la elaboración del documento correspondiente. No creemos que se deban apoyar las iniciativas que introduzcan un componente político en la actividad de la Alianza. Estamos en contra de cualquiera politización de las actividades de la Alianza de Civilizaciones”.

  6. Amaya Gopegui Acha

    MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) –

    El PP ha presentado una serie de preguntas en el Congreso para conocer cuánto ha costado el viaje de la delegación gubernamental que acompañó al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, a principios de esta semana a Estambul, donde se celebró la primera reunión bilateral entre España y Turquía y tuvo lugar el II Foro de la Alianza de Civilizaciones.

  7. Amaya Gopdegui Acha

    Es muy importante conocer y participar en el nuevo proyecto aprobado y financiado por la Alianza de Civilizaciones: ‘Dialogue Cafe’, una red que permitirá a universitarios de todo el mundo establecer un diálogo intercultural.

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