Poseidón se olvidó del mar de Somalia
Somalia tiene más de 3.000 kilómetros de costa pero en el mar de Somalia no hay dios ni ley. Piratas que utilizan equipos GPS y teléfonos vía satélite, armados con armas propulsadas por cohetes y que se disparan desde el hombro, son capaces de secuestrar todo tipo de barcos, tanto los gigantes del mar como naves rápidas y maniobrables. Pueden localizar, alcanzar y abordar los barcos con tanta rapidez y efectividad que pueden lograr su objetivo sin ser detectados antes de haber tomado sus rehenes. Según el ejército norteamericano, los piratas se mueven en un área de 2,5 millones de millas cuadradas. Patrullar eficazmente una zona tan extensa se considera logísticamente imposible.
Pero no solo los piratas han transgredido las leyes del mar y merecido la condena de los dioses. En 1991, el Gobierno de Somalia se hundió. Los nueve millones de habitantes del país viven desde entonces al borde del hambre. El caos político y la falta de control en el mar de Somalia han sido aprovechados por organizaciones occidentales que han pescado exhaustivamente en sus aguas o se han deshecho de residuos nucleares en sus aguas. Después del maremoto de 2005, cientos barriles llegaron a las playas, se rompieron y dejaron fluir los productos que contenían. La gente comenzó a presentar síntomas de irradiación, y más de 300 personas murieron. Hay también plomo, metales pesados como el cadmio, el mercurio y residuos de hospitales y fábricas europeas. Los grandes barcos que pescan frente a la costa de Somalia capturan cada año más de 300 millones de dólares de atunes, camarones, langostas y otras especies en estas aguas desprovistas de protección. Mientras tanto los pescadores locales perdieron repentinamente sus medios de subsistencia y se mueren de hambre.
Oceana es una organización internacional que trabaja para proteger y recuperar los océanos del mundo. Su equipo de científicos marinos, economistas, abogados y otros colaboradores están consiguiendo cambios específicos y concretos en la legislación para reducir la contaminación y prevenir el colapso irreversible de los stocks pesqueros, proteger a los mamíferos marinos y otras formas de vida marina. Oceana respalda el compromiso del Comisario Borg de actuar contra los pesqueros ilegales europeos y sus declaraciones instando a la Unión Europea a actuar urgentemente contra la pesca IUU (ilegal, no declarada y no reglamentada, por sus siglas en inglés) en Somalia y el Océano Índico. “La pesca ilegal priva al pueblo somalí, uno de los más pobres del mundo, de ingresos y otros beneficios procedentes de sus ricos recursos pesqueros… La UE debe incluir disposiciones claras en la regulación y control de la pesca IUU y los Estados miembros en sus leyes para que se multe a los propietarios comunitarios de pesqueros IUU y se clausuren sus empresas”. firma el Director de Investigación y Proyectos de Oceana, Ricardo Aguilar.
Hay que tener en cuenta, cuando se analiza el fenómeno de los piratas somalíes en qué contexto aparecieron. Inicialmente fueron simples pescadores los primeros que utilizaron sus lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos de pesca y los barcos-basura o imponerles un “impuesto”. La página web de la prensa independiente somalí Wardher News realizó la mejor investigación de la que dispongamos sobre lo que piensan la población somalí. Sus resultados indican que el 70% “apoyan firmemente la piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país. Es evidente que los piratas somalíes se han convertido en delincuentes y en una empresa del crimen organizado. Necesitan apoyo financiero de inversores para obtener barcos, equipos de navegación y de comunicaciones, y armas. También necesitan apoyo económico para mantenerse a ellos mismos y a sus rehenes durante los a menudo largos procesos de negociación. Algunos inversores proceden al parecer de Somalia, y de la diáspora somalí que vive en los Estados del Golfo, Nairobi, el Reino Unido y Canadá. El reciente aumento en la capacidad de los piratas ha suscitado la sospecha de que también estén recibiendo apoyos financieros de otros colaboradores no somalíes.
En junio de 2008, respondiendo a la carta enviada por el Gobierno Transicional de Somalia, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aceptó de forma unánime el permiso que este gobierno concedía a algunas naciones para entrar en el mar territorial de Somalia con el fin de combatir la piratería. La medida era necesaria pero no se puede olvidar que la piratería es un síntoma purulento de la enfermedad de África. Johann Hari es una corresponsal del diario The Independent y su periodismo ha aparecido en publicaciones por todo el mundo. En 2007 Amnistía Internacional la nombró Periodista de Periódico del Año. Con su artículo “Le están mintiendo sobre los piratas”, la periodista británica Johann Hari* arrojó bastante luz –en el Huffington Post del 4 de enero de 2009– sobre la verdadera naturaleza de este conflicto, provocado por los barcos occidentales que ilegalmente descargan basura nuclear y capturan los productos del mar del empobrecido país africano. Escribió Joann Hari: “Si queremos realmente ocuparnos de la piratería, necesitamos parar su causa original -nuestros crímenes- además de enviar las cañoneras para desarraigar a los criminales de Somalia”.´
Juan Francisco Lerena
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Por supuesto que no se puede justificar la piratería en ninguna de sus modalidades y la somalí tiene cómo característica fundamental la espectacularidad de su accionar y lo molesta que se ha convertido para la “seguridad” internacional.
Pero surge también otro interrogante ¿ Quién controla la piratería institucionalizada desde los países del primer mundo?
¿ A quienes o a qué organización pueden recurrir los pueblos que se ven sometidos al actuar rapiñero de las empresas transnacionales y los intereses de los países dominantes?
Africa, en toda su extensión, ha sido desde hace siglos coto de caza de los países europeos y en el presente se incluye a EEUU.
La feroz explotación desde la mercadería humana con la trata de esclavos desde el siglo XVII hasta la vergonzosa demarcación de fronteras a gusto y negocio de las potencias occidentales y el posterior robo de sus recursos naturales sin tener en cuenta a la población autóctona y muchas veces creando guerras con el fin exclusivo de un más cómodo y seguro modo de hacerse dueños de lo ajeno.
¿ Qué no estamos de acuerdo con la piratería somalí? sin lugar a dudas Pero creo que quienes se escandalizan desde los países dominantes deberían pensar que la piratería la inventaron en Europa y que se han valido de ella para vivir a costa de lo ajeno desde hace siglos.
No hay que irse a Somalia para encontrar filibusteros.
PIRATERIA CASERA
Hay otra piratería (además de las dos señaladas, de los señores del mundo y los proscritos del mar) que campa a sus anchas sin que nadie la combata desde dentro porque no se puede o desde fuera porque no se quiere: la piratería de los tiranos y/o de los señores de la guerra de la mayoría de paises africanos. Esos piratas caseros poseen miles de millones de euros a costa de las poblaciones propias mantenidas por siglos en la misería.
Como escribe Federico Rodríguez hay que definir las diferentes piraterías y hay que decidirse a combatirlas todas ellas.
Se habla y se organiza la responsabilidad y control del liberalismo económico en los países desarrollados pero Europa y Estados Unidos debieran, además de combatir la piratería somalí, poner en marcha un sistema de control de las democracias surrealistas de los países subdesarrollados africanos.