I Encuentro de Alianza de Civilizaciones Americanas, por Juan Francisco Lerena
Quién más, quién menos, todos nos hemos sentido perturbados por los hechos terribles protagonizados por indígenas y policías en la región de Bagua, en la Amazonia peruana en los que murieron 24 agentes, 5 indígenas y 4 civiles según cifras oficiales y bastantes más según otras fuentes de información. Incluso existen testimonios de testigos presenciales de gente que ha visto a policías recogiéndo cadáveres y tirándolos al río o quemándolos. Hablan también de mucha gente desaparecida.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano de la OEA, formuló “un llamado a las partes a promover un proceso de diálogo para la búsqueda de una solución que respete los derechos humanos” y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) había solicitado a la OEA hacer una investigación sobre los hechos ocurridos.
La Alianza de Civilizaciones se ha planteado como alternativa al enfrentamiento histórico entre la civilización cristiana e islámica, posteriormente al enfrentamiento entre judíos y árabes y más recientemente al enfrentamiento occidental contra el terrorismo islamista. Pero no podemos ignorar los enfrentamientos innegables (como pone en evidencia la aparición de los piratas somalíes) entre las civilizaciones excolonialistas y excolonizadas africanas.
Y tampoco podemos ignorar la manifestación de muchísimos movimientos indigenistas que son de gran significación y estáz detrás de hechos como el sucedido ahora en Perú. Recordemos el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional en México, líder mediático entre muchos otros movimientos que en países de fuerte composición indígena, como Guatemala, Nicaragua, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, desafían los sistemas estatales formados sin la participación de las comunidades indígenas y en muchos casos en contra de sus derechos culturales.
Estos otros movimientos importantes en América no han tenido la misma difusión mundial que el de los zapatistas. Pero los ha habido tan importantes como los levantamientos indígenas en Ecuador (1990,1993) la marcha por la Dignidad y el territorio en Bolivia (1991), país este último en el que el Presidente Evo Morales es indígena y en el que se acaba de aprobar una nueva constitución que reconoce la base social de las comunidades indígenas y que ha motivado que, a partir del 7 de abril de 2009, Bolivia pase a llamarse Estado Plurinacional de Bolivia. Con menor comunicación mediática se están dando movilizaciones y confrontaciones de las organizaciones indígenas de Guatemala, Nicaragua, Perú, Chile, Colombia y Brasil.
Después de quinientos años se sigue usando la palabra indio, cargada de desdén y menosprecio, para designar a los indígenas americanos, que constituyen los pueblos originarios. Pero también la palabra indígena conlleva una carga evidente de condescendencia caritativa, cuando no de menosprecio.
Las diferentes reivindicaciones de los indígenas americanos podrían encasillarse en unas pocas áreas bastante lógicas: el reconocimiento de su territorio, de su lengua y de su cultura, sus derechos ciudadanos del respectivo país y la protección de su medio ambiente.
Estas reivindicaciones suelen interpretarse por los políticos y por los ciudadanos no indígenas como un atentado contra la unidad del Estado. En el caso de Perú el Presidente García ha dicho que “una minoría indígena no puede amenazar los intereses de la mayoría de los peruanos”. Y menos pueden tolerar las mayorías que los pueblos indígenas exijan el respeto a sus derechos y den lecciones de política y de ética a los gobiernos a los empresarios y multinacionales, a los partidos políticos y a los demás ciudadanos en general, de cultura occidental y de minusvaloración de los pertenecientes a otras culturas.
Es necesaria la Alianza de civilizaciones entre la cultura judeocristiana de más de mil millones con la cultura islámica también superior a los mil millones de personas pero resulta hipócrita y presuntuoso que los conquistadores occidentales no hayamos acordado la Alianza de Civilizaciones con los pueblos conquistados de otras culturas.
Propongo el I Encuentro de la Alianza de Civilizaciones americanas que celebrarse en La Paz, en Bolivia, presidido por el primer presidente indígena americano, Evo Morales. Debieran representar simbólicamente esa Alianza de Civilizaciones Americanas los representantes de todos los países americanos y tener como invitados principales a Barak Obama y a José Luis Rodríguez Zapatero.
Juan Francisco Lerena Olarte
Short URL: http://www.cartamediterranea.org/?p=1909














Yo acabo de hacer como casi 130.000 personas (de momento) que mediante la red avaaz exigimos el respeto a los indígenas amazónicos y a su medio ambiente que es patrimonio de ellos y de la humanidad.
Poned avaaz@avaaz.org en google y sumaros a nosotros.
En google pueden comprobar los que metan avaaz@avaaz.org y pinchen en Avaaz.org – The World in Action que casi 130.000 personas han reclamado ya la defensa de los indígenas de la Amazonia y de su medio ambiente que es un patrimnio de la humanidad.
Y se pueden sumar a nosotros para llegar a la meta de 150.000.
Creo que Evo Morales puede interesarse por este encuentro y creo que no le iría nada de mal a Zapatero e incluso a Obama pero no creo que Alan García o Uribe estén muy de acuerdo, ni siquiera la oposición boliviana. Pero del movimiento civil debe ir por delante de los políticos y no limitarse a dejarse marcar el ritmo por sus partidos políticos respectivos.
Creo que es una excelente idea la de Juan Francisco pero no le veo futuro porque para que funcione tendría que cumplir determinadas condiciones que no se dan en el caso.
La primera es que alcanzara el volumen mediático suficiente como para interesar a la opinión pública, cosa que no se da y no porque no tenga la trascendencia necesaria, si no porque a los medios no les interesa que la noticia supere los límites de la anécdota.
El poder mediático es sumiso al poder económico y político y estos dos poderes no tienen ningún interés en que estas noticias
transciendan más allá de la comentario, distorsionado, en artículos secundarios, breves y en páginas interiores y a lo sumo, si se comenta en algún medio , lo hace poniendo énfasis en el salvajismo de los indígenas, en este caso peruanos, que cometen atrocidades contra el 7º de caballería del Gral, Custer, que lo había enviado el gobierno a llevar el progreso y la civilización a esa frontera del mundo civilizado que es la Amazonia. Región por otra parte completamente desconocida del gran público y cuya realidad nos llega absolutamente distorsionada por los intereses de las transnacionales y los gobiernos implicados en su explotación a cualquier precio.
Otra cosa sería si esto o algo similar sucediera en la Bolivia de Evo, en la Venezuela de Chávez, o en la Cuba de Castro. Tendrían sus titulares a toda página y fluirían los editoriales cómo flores por doquier
Lo segundo, no muy desconectado de lo primero, es que nuestros gobiernos europeos no están para nada exentos de responsabilidad en esa explotación indiscriminada por parte de las empresas transnacionales que forman el núcleo, en alguna o bastante medida, del sistema económico en el que estamos inmersos.
Tenemos ya bastantes ejemplos de la forma como nuestros gobiernos ejercen sus presiones sobre los países latinoamericano que intentan de algún modo cambiar las normas de relación económicas y en algún caso políticas o en ambas, según el caso.
Tenemos además ejemplos sobrados de las campañas de ocultamiento y distorsión de la realidad que realizan nuestros medios de prensa de los nuevos procesos sociales y económicos de Latinoamérica. Es indignante en muchos casos el tratamiento que le dan en sus páginas o noticiarios los diferentes medios de nuestro país a lo que sucede en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Nicaragua y cualquier otro país que intenta poner freno al desenfrenado expolio que se ha venido llevando a cabo por muchas décadas.
Alan García, presidente de Perú no es más que un eslabón de esa cadena de infamias que han caracterizado a la política imperialista en América Latina.
Alan García fue sacado urgentemente del armario de la historia, desempolvado y maquillado para que salvara la “democracia” obsecuente y aliada del imperio y las grandes empresas transnacionales, ante el peligro que representaba la izquierda en los últimos comicios peruanos dónde los sondeos la daban ganadora.
El poder mediático y político se puso a sus órdenes para dar vuelta a las intenciones del pueblo peruano. Fue toda una telenovela. Alan García, que había sido procesado en Perú por sus manipulaciones corruptas en su último gobierno, fue convertido en héroe por el arte de magia de los medios de comunicación puestos a su disposición.
Y claro, ganó Alan y todo el mundo quedó tranquilo, las transnacionales, el gobierno de Bush, los gobiernos europeos y la prensa que borró su prontuario y le cantó loas.
Porque detrás de ésto estaba el ALCA, acuerdo económico impuesto por EEUU, país al que le dejaba las manos libres para hacerse dueño de los yacimientos energéticos y acuíferos, entre otras cosas, de la Amazonia peruana.
Y pasó lo que pasó. Los indígenas se opusieron a este nuevo expolio y aparecen los cadáveres como por arte de magia.
Nada nuevo en el viejo Patio Trasero.
Un saludo afectuoso
Hemos invitado a Xavier Albó a visitar esta revista y e invito a los visitantes de esta revista a tener un testimonio auténtico de lo sucedido en Bagua y de la situación indígena americana.
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Matanza de Bagua, Perú, y sus causas
Xavier Albó *
Intentaré descifrar, más allá de las noticias en los medios y apoyado por internet, la larga secuencia de lo que Ana María Vidal llama la “cronología de una matanza anunciada” en la Amazonía peruana. Varios analistas parten de un artículo del propio Alan García titulado “El síndrome del perro del hortelano”, publicado en El Comercio el 28-X-2007. Los perros vendrían a ser los indígenas amazónicos, que ni producen ni dejan producir a otros. Según él, “la demagogia y el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa organización comunal es la organización original del Perú… Tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero…”.
Poco después (12-XII-07), el Presidente solicitó al Congreso poder sacar decretos-legislativos (sólo) para agilizar asuntos referentes a la entrada del Perú al TLC, lo que el Congreso concedió rápidamente por seis meses. Pero recién cuando el plazo estaba a punto de expirar (28-VII-08), García sorprendió con un paquetazo de decretos-legislativos, relacionados o no con dicho TLC. Varios de ellos eran muy lesivos para los indígenas amazónicos y sus territorios, en buena parte ya titulados. Ni siquiera fueron previamente consultados contraviniendo así tanto la CPE peruana como el Convenio 169 de la OIT, ratificado por ese país desde 1994.
Siguieron nueve meses de protestas y negociaciones de esos indígenas mediante su organización AIDESEP, creada ya en 1980, desoídas por el Gobierno y quienes controlan el Congreso. Ante el empantanamiento del diálogo, el 9 de abril del 2009 (fecha llena de resonancias para los bolivianos) se reemprendieron bloqueos cada vez más intensos. El 5 de mayo los obispos de la Amazonía criticaron al Estado por su “sesgado concepto de desarrollo… a favor de empresas nacionales y transnacionales”. El 19 una comisión del Congreso declaró inconstitucional el DL 1090 y el 4 de junio la Defensoría del Pueblo presentó una demanda semejante contra el DL 1064. Por su arbitrariedad se los conoce popularmente como “la ley de la selva”. Pero el Gobierno se hizo el sordo y buscó la siguiente vía:
Me remito al relato de mis hermanos jesuitas, que trabajan en la zona. El día siguiente (5-VI-09) hacia las 6 de la madrugada un fuerte contingente del DINOES (Dirección Nacional de Operativos Especiales) irrumpió por tierra y aire contra los 4.000 indígenas que bloqueaban la Curva del Diablo cerca del caudaloso Marañón, cercándolos desde la parte alta. Dirigentes indígenas pidieron a los policías que no dispararan pero no les hicieron caso; las balas impactaron al reconocido dirigente Santiago Manuin, quien cayó a tierra mal herido. En reacción numerosos indígenas subieron con piedras, palos y lanzas a enfrentar el ataque. En lucha cuerpo a cuerpo, algunos lograron quitar armas a policías. Fue allí donde fallecieron los primeros indígenas y policías. La Policía siguió persiguiendo indígenas toda la mañana por los cerros y en la carretera haciéndoles retroceder hacia Reposo, ingresando en viviendas en busca de indígenas y acompañando la operación con varios helicópteros. La Policía no dejó que representantes de la defensoría, sacerdotes ni prensa se acercaran a la parte alta del cerro. Ahí uno de los helicópteros bajó varias veces como para recoger algo (¿cadáveres desaparecidos?).
Al conocer los hechos ocurrieron las manifestaciones e incendios de instituciones públicas en Bagua, Utcubamba y Jaén, con nuevos heridos de gravedad y fue también entonces cuando, en reacción, 35 policías fueron retenidos en la zona de la Estación Seis de PetroPerú: 9 de ellos fueron muertos y otros 6 gravemente heridos. Las listas con nombre recopiladas hasta el miércoles 10 señalan nueve civiles y 23 policías muertos, 157 civiles y 31 policías heridos, 79 detenidos y 805 todavía refugiados en parroquias. Sigue la búsqueda.
Es otra confrontación entre el poderoso modelo desarrollista capitalista peruano e internacional y los pobres e indígenas que claman y se organizan por la otra Amazonía posible y necesaria. Buscar otros incitadores es querer emborrachar la perdiz.
*Xavier Albó
es antropólogo lingüista y jesuita.