LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS EN LA VIOLENCIA DE GÉNERO , por Maribel M. Rodríguez
Según los últimos datos, en España cerca de 50.000 mujeres tienen dictadas órdenes de protección para evitar el maltrato de su pareja. Este simple dato nos da idea de la magnitud de un drama del que la sociedad española ha empezado a tomar conciencia hace tan solo unos años.
Un drama que gracias a los programas de concienciación desarrollados por instituciones y asociaciones de afectadas ha salido a la luz con toda su crudeza. Lejos quedan los tiempos en que la víctima, padecía -con el silencio cómplice de la sociedad- en la más absoluta soledad un problema que todos parecíamos ignorar.
Sin embargo y a pesar de tener la sociedad más informada que nunca y hacer visible a la victima, las cifras de este drama siguen alarmando nuestras conciencias y llamando la atención de los agentes implicados.
¿Como es posible que con las medidas de información y protección que las administraciones ponen a disposición de la mujer maltratada, un día si y otro también nos despertemos con la terrible noticia de una mujer asesinada en el enésimo acto de violencia de genero?.
Una incógnita difícil de resolver y que trae de cabeza a los expertos. En cualquier caso, de las muchas aristas que tiene esta problemática se podría reparar en una, que resulta muy significativa. Por ejemplo, en el papel que pueden estar jugando los medios de comunicación. Unos medios de los que podríamos dudar si verdaderamente están ayudando a concienciar a la sociedad de este drama.
Ejemplos, muchos y saltan a la vista. Con estupefacción vemos como se abre el telediario de turno con el ultimo episodio de violencia machista. Se hace visible a la victima y no se repara en detalles, cuanto mas escabrosos, por desgracia, mejor, incurriendo, en la mayoría de los casos, en el mas primario y puro sensacionalismo. Eso sí, con el cintillo de turno y obligatorio por ley de informar del número de teléfono contra los malos tratos.
Así puede que los medios laven su conciencia pero acabado el informativo muestran su verdadera faz. Se abre el programa-escándalo de turno, donde la famosa o el famoso de guardia cuentan, sin ambages y sin el menor pudor, que fulano o zutano es un maltratador, que lo sabe en sus propias carnes o, peor, que se lo han contado.
Esta trivialización resulta exasperante y doliente, en especial para las víctimas. En este punto habría que llamar la atención a la administración y a los agentes sociales, que permanecen impasibles y parecen no tener –al menos no lo intentan- la mas mínima intención de poner coto a esta burla.
Esta evidencia a nadie se le escapa que no es la mejor manera de atajar un problema, que si ha de huir de algo, es de la frivolización. Las victimas lo demandan y la sociedad, en su conjunto, lo reclama.
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